domingo, noviembre 20, 2005

Vida y amores de los trovadores (de Martín de Riquer)

Martín de Riquer
Vidas y amores de los trovadores y sus damas
Acantilado, 2004.



Tuve el placer de cursar estudios de Literatura Románica en la Universidad de Barcelona con este gigante de los estudios medievales. Por mi natural rebeldía y su conservadurismo político, tuvimos nuestros más y menos en aquel curso, pero debo decir en su descargo que no tomó represalias, y me puso el 9 que merecía, no sin antes decirme que yo era una personita de lo más imposible.
Su magisterio es reconocido en todo el mundo académico. El libro que ha publicado en Acantilado es un pequeño juguete delicioso. En él, Riquer nos ofrece el florilegio de las vidas y “razós”de los trovadores europeos conocidos: de Languedoc, Lemosín, Provenza, Cataluña, o Norte de Italia. Se trata de una antología de las noticias (a menudo entre el mito y la leyenda), que forjaron los propios contemporáneos de estos poetas medievales.
El mundo de la poesía medieval es siempre apasionante y además de literario, meta-literario. Las vidas (o las muertes) de estos hombres, dignas de ser leídas y disfrutadas por el lector actual.
Riquer se pasea por las fuentes que son, naturalmente, los diversos cancioneros, cuyas entradas estaban constituidas por estas breves biografías. Ellas ilustraban, de la misma manera que hoy día cualquier antología, los principales hechos de la vida de los poetas. Riquer señala que estos breves textitos dispersos son el germen de la primera historia de la literatura europea.
Quien haya disfrutado de las poesías de Arnaut Daniel o de Marcabrú, de Bernat de Born o Jaufré Raudal (mi preferido), disfrutará con la prosa de tales joyitas. Y quien no las haya leído y sienta la atracción del mundo aventurero de las cruzadas, del amor platónico o “amor de lejos”, de los torneos y las canciones amorosas o satíricas de los inicios de la lírica europea, no se sentirá defraudado.

Selecciono un fragmento de la hermosa historia de Raudel:

“Jaufré Raudel de Balia fue muy gentil hombre, príncipe de Valía. Y se enamoró de la condesa de Trípoli, sin verla, por el bien que oyó decir de ella a los peregrinos que volvían de Antioquía. E hizo de ella muchos versos con buen son y con buenas palabras. Y por deseo de verla se hizo cruzado, y se embarcó, y cayó enfermo en la nave y fue llevado a Trípoli, a un albergue, por muerto.
Ello se hizo saber a la condesa, y fue a él, a su lecho, y lo tomó en sus brazos. Y cuando él supo que era la condesa, al punto recobró el oído y el aliento, y alabó a Dios porque le había mantenido la vida hasta haberla visto; y así murió entre sus brazos” (p. 35).
El autor de la mejor edición de Tirant lo Blanc, el estudioso del mundo de los trovadores, de las novelas de caballerías, el mejor conocedor actual de los temas épicos medievales y de la literatura de Cervantes, recopila en este volumen una parte importante y desconocida de la historia de la literatura medieval, cuyo conocimiento nos faltaba.